
En esta entrega hablaremos de la complejidad que representa el diseñar el lunch escolar: ¿cómo hacerle para que éste sea sano pero a la vez agradable al paladar del niño y lograr así un mejor aprovechamiento de los alimentos?
En ultimadas fechas hemos visto como se han tomado medidas preventivas, dentro de todos los niveles socioeconómicos y socioculturales, para fomentar una buena alimentación en las escuelas; dichas medidas van desde la prohibición de la venta de comida “chatarra” en las cooperativas, hasta la promoción de los alimentos saludables en el lunch que se prepara en casa. Siendo partidario de lo anterior, me apego al dicho popular “amor no quita conocimiento” y considero que se ha olvidado que son niños los afectados en esta ocasión y que, por experiencia propia, verdaderos debates se han de desatar diariamente en los diversos hogares por la repentina imposición de la ingesta de alimentos saludables.
Antes de continuar, es importante recapitular las debilidades de los niños y los principios básicos del balance entre alimentos, ya que sólo así podremos formular una estrategia adecuada en esta materia:
- Las papilas gustativas de los niños no están del todo “maduras”, por lo que algunos sabores resultan insípidos y hasta desagradables para ellos.
- La constante ingesta de un determinado alimento en los pequeños puede generar una aversión hacia el mismo.
- Hay que tomar en cuenta que los niños tienen una alta afinidad por lo dulce, lo agridulce y una alta apertura a experimentar sabores y combinaciones.
- Una buena dieta no es la que prohíbe todo, sino la que se basa en el balance.
En la actualidad los niños padecen problemas de colesterol y triglicéridos elevados debido a la alta ingesta de grasas y, más aún, cuando se trata de grasas saturadas como la manteca, mantequilla o margarina; por lo anterior la primera recomendación es evitar al máximo el consumo de alimentos fritos.
A continuación me permito emitir algunas recomendaciones sobre cómo preparar almuerzos apetitosos y agradables al gusto particular del niño:
- Incluir carbohidratos, ya que son una fuente de energía de rápido aprovechamiento. Si lo que acostumbramos a enviarles es un sándwich, por ejemplo, es importante variar la presentación y tipos de pan: integral, árabe, centeno, linaza, entre otros.
- Es importante sustituir el consumo de mayonesas por crema baja en grasa.
- Algo que resulta muy común es observar como los niños extraen del sándwich la cebolla, la lechuga, la espinaca o el jitomate, fuentes indiscutibles de vitaminas y minerales. La recomendación en el caso de la cebolla es suavizar su sabor marinándola una noche antes con jugo de limón o naranja y agregarla, al igual que el jitomate, en cortes muy delgados y sin piel; en el caso de la lechuga o la espinaca se debe añadir un aderezo elaborado a base de limón, aceite de oliva o vinagre balsámico.
- Variar el embutido o carne. Se puede usar jamón de pavo o de cerdo, pero también podemos incluir una sabanita de pollo o milanesa de res; en el caso del primero, se recomienda prepararla a manera de fajitas, es decir, marinarla con jugo de naranja o mandarina, un poco de laurel y, al momento de cocer, pimienta, sal y un pedazo de cebolla; lo anterior le dara a la sábana de pollo un sabor dulce y agradable al paladar que aceptará si se le combina con espinaca aderezada como en el párrafo anterior se explicó. En caso de optar por la milanesa, se recomienda usar PAM o aceite de oliva para prepararla e incluir lechuga para acompañarla.
- Incluir una porción de queso. Este alimento aporta calcio y proteínas, además de estimular una rápida saciedad. Es preferible utilizar quesos como el “panela” o “canasto”, pues son lo que menos grasas contienen; aquellos que se derriten como el “manchego”, “amarillo” o el “chihuahua” deben limitarse a una ingesta máxima de 2 veces por semana.
- Pastas con proteína. Es una forma poco utilizada en nuestro país, sin embargo tiene mucho éxito con los niños pues experimentan diversos sabores. La pasta se puede mezclar con atún, arúgula, pequeñas albóndigas, trozos gruesos de jamón, cuadritos de pollo, entre otras opciones.
- Mezclar fruta y verduras. Permítanse experimentar frutas como durazno, kiwi, manzana, mango, tuna y verduras como zanahoria, jícama, pepino, entre otras. También pueden agregar a la mezcla semillas sin freír como almendras, cacahuate o nuez.
- La tradicional gelatina resulta adecuada en pequeñas porciones, ya que es un buen cierre para su paladar.
- Se deben preferir enviar agua de frutas. Es un buen sustituto de refrescos y jugos industrializados, y podemos endulzar con un sobre de esplenda lo cual reducirá su potencial calórico.
Los alimentos combinados que debemos evitar en el lunch son aquellos que poseen grasa y azúcar, como el chocolate y las natillas, ya que aportan más de lo requerido por el cuerpo; además causan ansiedad por comer más y el sobre estimulo de las papilas gustativas, lo que genera insipidez frente algunos alimentos como los vegetales. Las bebidas carbonatadas son ricas en azúcar y sodio causando el mismo efecto descrito y, además, generan el rechazo hacia el aguan natural.
Esperando que estas recomendaciones les sean de utilidad, los invitamos a participar de manera activa sugiriéndonos temas que sean de su interés.
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Artículo escrito por el Dr. Juan Manuel Páez,
Responsable de la publicación Gerardo Hoth